
¿Quién de nosotros podía decir que jamás ha discriminado a alguien? Quien se atreva a afirmar que nunca discrimino por la raza, condición social, lengua, apariencia, idiosincrasia, o religión estaría mintiendo, pues al parecer estos son los filtros para relacionarnos el uno con el otro. Muchos suelen catalogar y juzgar a esas personas pero siendo sinceros esta es una realidad que nos ha dejado como herencia nuestra época colonial y por verlo tan cotidiano nos parece una conducta completamente normal, que no nos molestamos en cambiar porque inconscientemente hacemos lo correcto.
Si nos remontamos al pasado podríamos decir que todo se origino cuando la raza blanca se unió con la raza indígena y a su vez con la raza negra. Esto dio lugar a la aparición de nuevas razas y nuevas clases sociales. Pensamos que al “independizarnos” de los españoles dejaríamos todas las ideas que introdujeron en nuestra cultura pero al parecer varios años después seguimos con esas ideas demasiado enraizadas. ¿Es acaso que no nos percatamos de lo perjudicial que es?
Nuestra multiculturalidad, es una de nuestras más grandes fortalezas o bueno debilidades, dependiendo de cómo lo logremos ver. Quizás sea nuestra más grande fortaleza puesto que nos ayudaría a ser un país completamente desarrollado si dejáramos de sabotearnos a nosotros mismos pensando que el exterior es mejor que lo que tenemos, cuando muy en el fondo sabemos que podemos ser mucho mejor que cualquier potencia en el mundo por nuestra variedad cultural, climatológica, entre otros. Al parecer, no tomamos conciencia de que tenemos grandes riquezas que explotar y dejamos que otros lo hagan por nosotros.
El documental que nos mostro el equipo “Psicoactivo” sobre la investigación, por decirlo de alguna manera, que Calle 13 realizo en diversos puntos de nuestro continente sudamericano nos recuerda que la discriminación no es solo entre pueblos sino entre nosotros mismos, ya que catalogamos a las personas con pequeñas palabras ofensivas como: “serrano” o “cholo” cuando esa característica debería de enorgullecernos, pero nos avergüenza nuestra realidad. Esto se puede ver desde el siglo XVI cuando existía en la colonia las republicas de españoles y la de indios y siendo ahora el siglo XXI seguimos pensando que “los blanquitos con ojos claros” son mejores que aquellos color canela quienes, son la gran mayoría de la población y las más marginados.
Muchas veces, nos preguntamos ¿Por qué somos tan centralizados?, ¿Por qué siempre la clase andina es la más afectada en cuanto a conflictos armados, como el que ocurrió de 1980 al 2000? o ¿Por qué son tan olvidados por el gobierno? La respuesta es completamente sencilla y se encuentra frente a nosotros. La gran mayoría de “costeños” discriminan a los “provincianos” por ser físicamente distintos, sin darse cuenta de que todos los peruanos somos una mezcla de todas las razas aunque aparentemente por fuera seamos distintos.
“(…) que se eleven las voces en una canción, se junten las manos, se logre la unión (...) “
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